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El acuerdo de la compra de cazas F–16, en la balanza hasta el final

Un día después de que el presidente de Bulgaria, Rumen Radev, vetara la ley de ratificación de cuatro contratos con los Estados Unidos, relativos a la compra de ocho aviones de combate F−16 Block 70, la Comisión de Defensa de la Asamblea Nacional rechazó el veto presidencial con los votos de una parte de las fuerzas políticas gobernantes, los partidos GERB y VMRO, y parte de la oposición, el Movimiento por Derechos y Libertades (DPS, por sus siglas en búlgaro), de la minoría turca. Sería ilusorio esperar un cambio en el voto del veto en la sesión plenaria del viernes ya que la ley impugnada por el Presidente fue respaldada por estas mismas fuerzas políticas. No obstante, en la tarde de ayer, el Jefe de Estado consideró necesario hacer una declaración oficial, en la que reiteró sus argumentos de que la transacción en cuestión es muy costosa, que el equipamiento y el armamento acordados de los F−16 no son satisfactorios, y que la decisión de pagarlos de una sola vez podría frustrar la realización de los planes para modernizar las fuerzas terrestres y navales búlgaras. Rumen Radev, quien, además de presidente, es comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, afirmó que en el acuerdo negociado por el Gobierno se prevén “gastos tácitos y no especificados que Bulgaria tendrá que pagar en términos de infraestructura, transporte, armamentos, equipos, capacitación, servicios, impuestos y tasas”. El Ejecutivo no niega que habrá costos adicionales, pero opina que esta es una práctica normal en este tipo de acuerdos, y que cubrir estos gastos es una cuestión de decisión política. Sin embargo, el argumento del Presidente de que la adquisición de los F−16 “no se puede realizar a costa de los intereses de los ciudadanos búlgaros y de la dignidad y la soberanía de Bulgaria” también es político.

La determinación con la que el Jefe de Estado se opone al acuerdo sugiere que si el Parlamento rechaza su veto, como se espera que haga, Radev bien puede imponer un veto también a la Ley de Actualización de los Presupuestos Públicos, que el Ejecutivo ha usado para financiar la compra de los aviones. Es probable que tal veto también sea rechazado, pero cuestionaría los plazos para cerrar el acuerdo, ya que la fecha límite de la oferta estadounidense es el 5 de septiembre. El ministro de Defensa de Bulgaria, Krasimir Karákachanov, comentó que la infracción de los plazos sólo haría subir el precio de los aviones y conllevaría condiciones menos favorables para un eventual nuevo contrato.

La confrontación sobre los aviones caza se desarrolla en un contexto político inusual en el país. En contra de la ratificación del acuerdo además del Partido Socialista Búlgaro y el partido Vola (en español, voluntad), ambos opositores, están las formaciones nacionalistas Ataka y Frente Nacional para la Salvación de Bulgaria (NFSB, por sus siglas en búlgaro), que forman parte de la coalición gobernante. Desde el Ataka comentaron que sobre el tema de los cazas se había formado una coalición exótica integrada por los partidos gobernantes GERB y VMRO, por un lado, y el DPS, por el otro. Desde el Vola resaltaron que “un año y medio antes de las próximas elecciones parlamentarias en Bulgaria ya se ha negociado una nueva coalición”.

Dos días antes del voto sobre el veto presidencial el viernes, las querellas dentro de la pequeña coalición Patriotas Unidos continúan; lo ha demostrado otro intento fallido de celebrar una reunión extraordinaria de su Consejo de Coalición. El líder del VMRO, Krasimir Karákachanov, declaró que “la coalición de los Patriotas Unidos ya no existe”, mientras que el líder de Ataka, Volen Síderov, expresó su expectativa de que el primer ministro Borisov mostrara interés en el asunto porque, de hecho, constituía una crisis gubernamental.

Es bastante dudoso que el Primer Ministro comparta la opinión de Síderov sobre la existencia de una crisis gubernamental en Bulgaria. Los más recientes sismos políticos en torno a los F−16 corroboran una vez más que, en los temas fundamentales de gobernabilidad, el Gabinete Borisov 3, con la ayuda del DPS, cuenta con suficiente apoyo político incluso sin Ataka y NFSB. Una confirmación de ello es el rechazo categórico a las críticas del presidente Radev, publicado en el sitio web del Ministerio de Defensa inmediatamente después de su declaración.

Versión en español por Daniela Radíchkova

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